Hola! Me alegra que hayas llegado hasta aquí 😊

Esta sección es la que más me cuesta desarrollar porque es muy difícil hablar sobre una misma. Pero vamos allá:

Me llamo Cristina Navarro, nací y crecí en Barcelona. Desde que tengo uso de razón, siempre fue de mi interés el mundo animal y el comportamiento; cómo pensaban, por qué hacían lo que hacían, qué les motivaba a actuar. Supongo que ese interés ya formaba parte de mí, pero mi padre tiene mucha culpa por adentrarme en el Mundo Animal. Mi padre ponía en la tele muchos documentales de todo tipo de animales. Crecí con ello. Y me contaba muchas historias sobre su vida en el campo y sobre los perros con los que había compartido sus años desde bien niño. Me llevaba a los concursos de perros pastor, tan populares en mi tierra, y llegué a conocer a la famosa Coloma y su inseparable compañero Jordi Muxach, buen hombre y amante del mundo rural, lamentablemente fallecido hace unos meses.

Mi primer perro llegó cuando tenía 13 años: Tristón, Ton para los amigos. Una mezcla de mastín enorme, buenazo y noble.

Con 16 años llevando a cabo mis estudios reglados, ya andaba buscando qué podía hacer para dedicarme a los perros. Al principio investigué para ser adiestradora: imposible. Era una profesión sólo para hombres, donde la fuerza y el castigo era la norma para poder enseñar o recuperar a un perro con problemas. No me veía en ese papel porque no concebía tener que hacerles daño. Decidí entonces apuntarme a una academia a sacarme el Auxiliar de Veterinaria. Nada, no era para mí.

Seguí a mis cosas y entré en el mundo laboral: trabajé durante 10 años en marketing y publicidad. Entonces Lua, una pequeña cachorra-terremoto, entró a mi vida para revolucionarla por completo. Y un año más tarde, Elwood me adoptó a mí. Un podenco andaluz lleno de pánicos que, con trabajo y la ayuda de Lua, se recuperó para convertirse en un perro feliz.

Me fui empapando de libros (malos) sobre adiestramiento. No sabía que esas teorías y ejercicios que leía o veía en televisión estaban obsoletos. Por suerte, mi curiosidad me llevó a mejores sitios, mejores fuentes, mejores autores y mejor contenido -y por aquel entonces lo bueno estaba casi todo en inglés. Fue entonces cuando empecé a estudiar el comportamiento del perro de verdad y sumergirme en dominar el inglés. Durante cinco años estuve compaginando mi trabajo con mis estudios, hasta que di el salto. Dejé un trabajo estable con un horario cómodo de lunes a viernes por dedicarme a tiempo completo al adiestramiento y la educación canina.

Fui muy suertuda de poder aprender de figuras de mucho peso en el estudio del comportamiento, la educación canina y la etología como Roger Abrantes, Víctor Ros, Kay Laurence (formé parte de su equipo de mentores online para alumnos de todo el mundo), Kate Mallatratt, Sam Turner, asistir a simposios como la Canine Science Forum y escuchar a Adam Miklósi, Jean-Marc Landry, Marc Bekoff (Marc me revisó un curso que desarrollé sobre el juego en el perro con buena nota!), Paula Calvo, Jaume Fatjó, Alexandra Horowitz… y un largo etcétera.

Estuve trabajando en una empresa de educación canina durante unos tres años en Barcelona, desarrollando e impartiendo cursos y organizando seminarios de ponentes internacionales.

Decidí iniciar mi camino por libre, naciendo así Canis Connection: el primer sitio en español donde aprender sobre el comportamiento del perro con cursos online. Nacía la era de aprender desde casa y la verdad es que fue toda una experiencia. El primer curso online fue sobre entrenamiento con clicker, en 2013. Además del desarrollo de cursos online, también impartía cursos presenciales y visitas a domicilio (una locura) y, por si pareciera poco, terminé gestionando también un centro de adiestramiento en Nerja. Fue todo un éxito.

Lamentablemente en 2017, mi perra del alma, Lua, mi compañera de vida, se fue repentinamente con ocho años y medio. Quedé devastada, con un dolor inmenso y un vacío que sólo el tiempo ha conseguido aliviar.

Pero a los 22 días de la muerte de Lua y sin esperarlo, llegó Nit. Una cachorrita Border Collie que pusieron en mis brazos el día de mi cumpleaños. Como estaba hecha polvo, Nit se crió a lo salvaje; no presté demasiada atención a su educación. Aún hoy me duele el recordar que Nit estuvo sin nombre durante las dos primeras semanas que estuvo conmigo, y la llamaba .

Nit hoy es una perra que rebosa alegría, llena de energía, divertida, cariñosa,  sensible e inteligente. Se deshace con los niños. Con las personas en general. Con los perros. Nit es todo amor! Excepto cuando salimos de casa, que tiene detectados los balcones de todos los perros del vecindario y se los quiere comer a todos. Al principio era una pesadilla. Hoy ya lo lleva mejor 😁

La pérdida de Lua y otros hechos que ocurrieron meses más tarde, mas la sensación de burnout por haber trabajado sin parar durante tanto tiempo, hizo que perdiera la ilusión en seguir ayudando a las personas a ayudar a sus perros. Me quemé.

El centro de adiestramiento se cerró (por causas ajenas a mí), y fue entonces cuando decidí retomar la escritura del libro que años antes había empezado. Y así nació Tu Perro y Su Mundo. Escribirlo fue realmente terapéutico para mí.

Tras el lanzamiento del libro, necesité un respiro de la educación canina. Era como si con el libro hubiese puesto un punto y final a mi carrera como Educadora Canina. Me retiraba con un libro, pensaba. Me tomé un año sin coger ningún caso ni impartir ningún curso.

Pero cuando llevas algo que forma parte de ti, no puedes dejarlo 😊 Y aquí estamos, de vuelta a los ruedos. Actualmente trabajo a domicilio e imparto cursos en grupo en Málaga, además de cursos online en Dog Work Daily, un proyecto que ha estado en stand by algún tiempo pero que retomamos con fuerza este año.

Quisiera aprovechar para dar las gracias a todas las personas que confiaron en mí para la educación de su perro. Todos los perros que he conocido me han enseñado algo, y todos forman una parte de mí.

Y hasta aquí! Gracias por querer conocerme un poquito más. Espero poder formar parte de las aventuras de tu perro!

Gracias por leerme. Abrazos!

Cristina Navarro